miércoles, 7 de enero de 2015

M O R E N A




Ya la cipota de ña Remedios esta chula, 17 primaveras y el corazón  ardiente, al salir a  caminar por el parque del pueblo todos la cuenteyan, pero ella solo tiene ojos para Guayo, el primo de flor, su mejor amiga.


Morena enamorada de la vida y con el candor a flor de piel, presiente que hoy es noche de romance, su Romeo segurito se le declara, Flor se lo ha comentado por la tarde mientras regresaban del instituto tomando una horchata en bolsa. 


Se repinta los labios, se peina al estilo britney spir, y salta de alegría por haber encontrado el amor, un profundo suspiro... el primer amor, donde todo es azul, o quizá rosa, quién sabe pero siente las mariposas en el estomago y eso solo quiere decir una cosa.... love.


-Mami voy un ratito a la cafetería con mis compañeras.

-Dios la bendiga hija, cuídese mucho, no ande de coqueta con los muchachos, ellos piensan otra cosa, que uno es fácil, regalona, así que dese su lugar.

-Ay mami, uste ya va con sus cosas, regreso temprano, salu.


Es noche de viernes, tiempo para disfrutar con los amigos, la diversión del pueblo es ir a la cafetería de doña Blanca, escuchar música estridente, tomar un par de batidos y hablar paja con la cherada; la cafetería se encuentra repleta de bichos escolares, que ríen solo por reír, Morena y Flor se hacen camino a codazo limpio hasta llegar al mostrador, ordenan lo de siempre, dos espumosos de chocolate con vainilla y dos pajillas, buscan un lugar para sentarse, Morena ansiosa espera la llegada de su Romeo pior es nada. Mira su reloj -las 9... y no aparece-. 5 minutos después el corazón se le acelera al verlo parado frente a ella. Guayo un bicho cabeza de hüizayote con peinado de alfiletero, ojos saltones y cara huesuda, le sonríe y la saluda con un beso tronado en la mejilla.


-Hola mi morenita linda, guapa, como de costumbre.

-Gracias, usted también se ve bien.

-Podemos hablar.

-Claro, ni que fuéramos mudos.

-Digo en privado.

- Y pa que en privado.

-Es que le tengo que decir una cosa.

-Dígamela aquí, o le da pena.

-No, pero es que es algo privadito.

Guayo Le hace señas a su prima Flor para que los deje solos.

-ya vengo vos voy al baño-

-Flor, no me dejes sola.

-Si ya vengo vos, además no te quedas sola, Guayo te va cuidar.

-Si morenita, yo la cuido.


Morena quedo nerviosa pero feliz, juega coqueta con un rizo de su cabello y se  hace colochitos con el dedo.


Pasa un momento de silencio en el que solo se miran y se echan risitas, por fin Guayo se llena de valor, tomo aire, y empezó a cuentiarla.


-Morenita mire, es que yo le quería decir una cosa.

-Que cosa uste.

-Bueno es que uste es bien linda y pues me gusta bastante.

-Le gusto, ¿cómo paque?

-pa que sea mi novia.


Morena se sonrojo, era lo que esperaba, se lo había imaginado docenas de veces, pero aun así el corazón se le puso cálido, y un rubor calientito le recorrió completamente su virginal cuerpo.


-¿Su novia?, ta seguro.

-Si,  hace tiempo que estoy enamorado de uste.

-Ni me volteya a ver, solo de creído se la lleva.

-No morenita, es que soy tímido

-Ta seguro que me quiere.

-Se lo juro.

- y la Jacinta, yo veo que se le cae la baba cuando la mira.

-Huy no, como va creer eso, si yo a uste es a la que quiero, dígame que si.

-Y si le digo que si ¿entonces qué?

-Entonces me regala un besito.

-En el cachete.

- No, uno de trompita.

-No seya cochino, cómo lo gua besar, si no le he dicho que si. No me está mintiendo con malas intenciones.

-Como le voy a tener malas intenciones a uste, si yo la quiero.

-Lo gua pensar; pa mientras invíteme a tomar algo.

-¿Un batido?, morenita.

-Si por favor.


Guayo corre por el encargo, Flor aprovecha para ponerse al tanto de la situación.


-Que paso vos, se te declaró.

-Si vos, pero todavía no le doy el si. Pa´que no piense que soy fácil.

Guayo regresa bebida en mano, con mala cara al ver a su prima, que metiche.

-Su bebida, mi amor.

-No me diga así, que todavía lo estoy pensando.

Pasaron los minutos y el silencio volvió a reinar entre los dos, Morena mordía la pajilla de su bebida y seguía haciendo colochitos con su pelo, Se cruzaban miradas y se echaban risitas; Por fin después de un buen sorbo y una honda respiración, se animo a dar el sí.


Un calorcito le subió nuevamente y sentía que le  temblaban la piernas.


-Va pues voy a ser su novia, pero va tener que respetarme, y ya no ande de coqueto con esa bicha seca payula.

-Se lo juro que no, solo tengo ojos pa´uste. Ahora deme un besito.

-Tese en juicio, no ve que hay mucha gente aquí.

-Veee, si somos novios que tiene de malo.

-Se lo voy a dar, cuando me lleve a la casa.


De mala gana aceptó, el silenció volvió, por la mente de Guayo se dibujaba la amontonada que la daría al acompañarla. Morena hecho un vistazo a su reloj, -Dios mío las 11, mi mamá me va matar, apresuro su batido.  -vámonos es noche, mi mamá ha de estar preocupada.


Saltaron de sus asientos, Morena buscó a su compañera entre la muchedumbre por fin la encontró, -Flor vámonos que ya se hizo noche, Guayo le noneaba, para que no fuera a hacerles clavo. flor obediente sonrio.


-Mira es que ahí está el bicho aquel, ándate vos que Guayo te acompañe.

-No Flor vamos, tu mamá también se va a enojar.

-Nombre vos no te aflijas, Guayo regresará por mi.


Morena miró fijamente a Guayo, y el amor la hizo ceder, caminaron por la calles del pueblo, en silencio, solo se miraban y reían, a dos cuadras de la casa, hay un poste con la lámpara fundida, en las sombras de la noche, Guayo toma la mano de su amada, la sujeta por la cintura y lentamente la lleva hacia su cuerpo,  le acaricia los cabellos, sus labios rosan los de Morena, son ardientes como el fuego, dulces y colorados; Por fin se besan como locos, sintiendo emociones nuevas e intensas. Los desconcentra el latido de un perro a sus pies, Guayo lanza un puntapié al entrometido animal, Morena de reojo lo reconoce, es sancocho la mascota de su casa. Una mujer se acerca a los dos enamorados, los observa de cerca casi topa su cara con la de ellos, Morena se cubre el rostro con el cabello, Guayo interponiéndose le recrimina. 


  -Señora por favor, no sea metiche.- la mujer lo ignora y sigue observando de cerca.

Por fin habla.

-Morena, sos vos Morena... Morena.

La Morena intenta apartarse, Guayo la retiene.

-Morena, por favor, decime si sos vos, no te voy a castigar, es que estoy muy preocupada.

-Señora por favor, deje de molestar, no ve que estamos ocupados.

-Morena, si sos vos decímelo hija, así me regreso a la casa tranquila.

Al escuchar los ruegos de su madre la Morena habló.

-Si mamá soy yo

Ña Remedios encolerizada, le dio un trompón en la espalda a Guayo que le paso los pulmones al pecho.

-Desgraciado, como te atreves a tener a la niña manoseándola a media calle, si ella es una cipota decente.

La Morena, entre miedo y verguenza le rogó...-mamá por Dios, vámonos para la casa, allá me grita.

Indio feyo, sinvergüenza, mi hija es una cipota decente, no es cualquiera, si la qeres no la vas a conseguir con chenga sola, a ella se le habla con comida.

-Con comida, ¿cómo así, debo llevar yuca frita, pupusas y soperres?

-Indio mas bruto, que si la qeres le tenes que poner casa.

-¿¿¿¿ponerle Casa????...Puyaaaaa mano

-Apuessiiii, saluuuuu Morena.

Guayo gira en sus talones, y huye a toda prisa.


Edgardo Reyes



miércoles, 31 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO NUEVO


PANCHO Y LOS AGUINALDOS






Pancho se levantó como todos los días a las 4:00 a.m., de lo contrarío el tiempo no le alcanza para llegar temprano al trabajo. Luego de un buen baño, toma su taza de café, de baja calidad, amargo y de mal sabor, pero le reanima para empezar la faena.

La mañana trascurre como siempre, a las 5:30 de la mañana aborda el bus, que ya viene abarrotado de gente con ojos chinos de sueño, y aunque afuera hace frío en el interior hay un vapor que da calor.

Trabaja como ordenanza en un oficina jurídica; Y esta mañana le espera una gran aventura. Su jefe lo envía al banco para hacer efectivo un cheque por una buena cantidad de dólares.

-Pancho hoy no es día de pago, por lo tanto no tendrás problema con los rateros, pero tené cuidado que es el pisto de los aguinaldos.

- No se preocupe mi jefazo,  -llevándose la mano a la cintura-  me acompaña la tamagasa esmitihüezo  (su viejo revólver Smith & Wesson de cachas quebradas hechas de cacho de buey, cañón sin pavón y corroído por la humedad ) y el come carne (su puñal al mejor estilo de Rambo).

 

- Bueno, de la infección se muere cualquiera.

Pancho se persigna y parte muy confiado, pero con cautela, recelando de cualquier extraño que se cruza en su camino, cuando alguien lo mira, instintivamente se llevaba la mano a la cintura debajo de la chumpa, para enviarle el mensaje de....  -qué me miras, ando armado y no me da miedo usarla-. 

Media hora después llega al banco, de mala gana deposito la tamagasa y el come carne con el guardia de seguridad que custodia la entrada, de lo contrario no lo dejaría pasar, pero esta volándole ojo, no vaya a ser que se los cambie, o que el guardia se enamore de su arsenal y no lo quiera devolver.

20 minutos en la fila y por fin  llega al cajero.
- Buenos días señor en que podemos ayudarle.
- Sin respuesta y mirando con recelo a la cajera extiende el cheque.
.- Me permite un documento de identidad por favor.
- Para qué, si el cheque es de mi jefe.
- Desde luego señor, pero necesito una identificación para hacerlo efectivo.
Con un poco de vergüenza entrega su DUI, no le gusta mostrarlo, menos a las mujeres, ya que en la foto sale con los ojos viscos y cara de  retrasado mental.
- Muy bien don Pancho, me firma aquí.
Hace un garabato, escribe dos letras y luego las mancha . como si fuera un cipote que hace un borrón en su cuaderno.
La cajera lo mira con cierta gracia, -¿de a cómo los quiere?-.
- De lo que seya, pisto es pisto.

Recoge su dinero, lo cuenta, lo guarda en su mochila, se asegura de cerrar bien todos los zíperes, pasa a recoger su armamento y ojo al Cristo se marcha hacia la parada de buses.

Sube al bus y dirige una mirada de halcón a todos los ocupantes, satisfecho ya que no distingue ninguna cara de malo, se dirige a tomar asiento cerca de la puerta de salida, por si acaso. A medida avanza el recorrido, el bus se llena de pasajeros, un hombre se sienta a la par. Pancho se pone nervioso, y se pregunta -¿y si este me siguió del banco? hay que estar listo con la escupe fuego por si acaso-.

Beto peluca, con quién comparte asiento, le pela la jeta de dientes torcidos con una sonrisa de tonto detrás de unos lentes gruesos, esto pone a  Pancho mas alerta. Beto pretende ser amigable;  -que peligrosa esta la vida en San Salvador, verda amigo-.

-Si, mucho, pero es que a los tamales, no hay que tenerles miedo, sin contemplación hay que dejarles ir los plomazos. (sonrió para sí mismo, pensando, ya apantalle a este hijo de mala vecina, por si acaso). Un grito lo puso en alerta total.

-Señoras y señores, vengo a pedirles una ayuda, acabo de salir de la cárcel de Mariona, no tengo trabajo, ni lo busco porque nadie me contratará por mis antecedentes, me han condenado a 30 años por asesinato, por buena conducta he salido en solo 5, pero tengo hambre y no tengo pisto para comer, así que todos deben colaborar con lo que lleven, vayan sacándose el pistillo, los relojes, celulares, anillos, cadenas y cualquier cosa de valor que tengan, con mi compañero, pasaremos por su asiento. Colaboren y nada malo les pasará, piensen en sus seres queridos que los esperan en casa, no vayan a dejar sola a la esposa o sus hijos por amor a unos dolaritos, y un viejo celular, colaboren y muchas gracias.

Pancho, comenzó a sudar como buey arando a las 12 en punto, y tuvo una visión de la cara brava de su jefe gritándole... -Pancho, te voy a meter preso, a mi no me das paja, esos billetes vos te los has hueviado-.  Beto peluca se percató de  la aflicción en la cara retorcida de su compañero de asiento, y trata de apaciguarlo.

-No se ahueve primo, les damos unas cuantas coras y tranquilos. de todos modos no llevamos más. 

Pancho piensa en escapar, y al volver la vista atrás, unos ojos de tamagaz custodiando la salida en una cara tatuada le devuelven la mirada. No había salida, desenfundo la tacuazina, monto el gatillo, y la puso bajo la mochila. tiene pensamientos confusos, pero algo era seguro, primero muerto antes de que me roben estos hijos de puta.

A Beto peluca se le desorbitaron los ojos.

-Que puercas piensa hacer chero, nos van a matar a todos por su culpa.
-Si querés te doy el puñal por si no le doy a los dos, se lo zampas en la panza.
-No joda, yo no me quiero morir  por un celular de 10 pesos, entréguele lo que quieren, el dinero se hace chero, pero  la vida no se repone.

Los malacates llegan al asiento de  Beto y Pancho, con mirada homicida, cuchillo en mano les hacen señales para  que entreguen sus pertenencias, cada uno entrega un par de dólares; Los mañosos intercambian mirada, están a punto de seguir, pero los nervios traicionan a Pancho y abraza la mochila, fue una mala pasada del destino; los ladrones intuyen el botín.  

-Entrégame la mochila.
Pancho, se pone muy nervioso, le tiembla todo el cuerpo.
-No puede entregarla  -y la abraza con fuerza, como queriendo forzarla a entrar en su pecho.
-Que me la des  te digo.
- Pero no llevo nada mas que ropa sucia.
-Déjame ver, ¡dámela o te convierto en calavera!.  

Esto elevó la adrenalina de Pancho, se le aceleró el corazón, un escalofrío le corrió de pies a cabeza y luego de la cabeza a los pies, le temblaban las manos,  nunca le había temido a la muerte, ni cuando estuvo de alta y tampoco le temía  ahora, la rabia  le nublo la razón y al verse arrinconado, no tuvo otra opción mas que sacar su revólver, y a quema ropa, dejar ir tres disparos contra aquel facineroso, su compañero retrocedió lleno de pánico y también recibió la misma dosis, el tercero al ver a sus compinches caídos, corrió como alma que lleva el diablo. Pancho, seguía con las manos temblorosas y apretando su pistola, en un gesto de arrepentimiento se las llevó a la cabeza.

-Que hice. Dios mío, que he hecho.

Dejó caer la pistola, y mochila en mano salió apresurado del autobus. Beto peluca, en transe observó la escena, como si estuviera en el cine viendo una película, al caer la pistola al piso y con los gritos de la gente se despabilo, vio a pancho correr y dejar el arma tirada, sin pensarlo y como buen samaritano  la recogió y persiguiendo a Pancho le gritaba.

- Señor, Señor, se le cayó la pistola. Primo la pistola, se le cayó la pistola.
Pancho corría despavorido y Beto peluca lo perseguía pistola en mano, gritando, -su pistola maytro, se le cayó la pistola.

Un carro patrulla recorría el lugar, al ver a Beto peluca arma en mano persiguiendo a pancho, corrieron tras él, lo derribaron, esposaron y lo dejaron en la acera como garrobo en venta.

Al interrogar a las personas que se aglomeraron, estas les contestaron,- hay dos muertos en aquel bus, y este maytro  salió pistola en mano persiguiendo a otro, que logro escapar.

Pancho, llegó jadeando y con el corazón en la mano a la oficina, tomo agua como camello que lleva 3 meses en el desierto, su jefe al verlo sudado y asustado le pregunto. -¿qué te sucede, todo bien?.
 - Le voy a contar, pero no me va a creer...

Edgardo Reyes.